EL VELO Y EL EVANGELIO.

Hay la creencia de algunos grupos religiosos que enseña que sus mujeres deben tener señal, en sus cabezas, de sumisión a la autoridad cuando están en actividades religiosas; más está práctica tiene un basamento bíblico que muy pocos comprenden, ni aún por aquellos que no lo practican. Lo cierto es que en la ley de Dios dada a Israel a través de Moisés, no se hace referencia del asunto en los seiscientos trece mandatos (mizvot) de la ley, desglosada y numerada por el sabio rabino Moses Maimonides (1135-1204 dC.). Los profetas de Dios en la Biblia, tampoco hablaron de ello. Los cuatro evangelios, tampoco lo hacen; y de todo el Nuevo Testamento, sólo se hace mención en la primera epístola del apóstol Pablo a los Corintios, Capítulo 11.
Allí, en la carta mencionada, el apóstol, impartía instrucciones a esa iglesia inherentes al comportamiento no sólo de las mujeres, sino de los hombre, de la manera de como debían ellos presentarse ante Dios para orar o predicar. Todo se trataba de una cuestión de la costumbre, muy seria y arraigada, entre los corintios en sus practicas religiosas habituales, y quizá, en alguna otras ciudades griegas.
La costumbre local consistía, observando las instrucciones de Pablo, en que los varones no podían predicar, ni orar, a su respectivo dios, cubierta su cabeza, porque en sus creencias, al hacerlo afrentaba al dios que servían; los Judíos convertidos, que no tenían esa tradición, y los gentiles en gran número que se convertían al evangelio, emancipados ya por la fe de Cristo, se sentían libres de las tradiciones locales de la fe pagana, y comenzaron actuar bajo esa libertad; tal cambio en la conducta de los creyentes en la vida de la ciudad causaba gran desavenencia que llevaría a nuevas persecuciones y destierros; manera que para evitar conflictos mayores; Pablo debía girar nuevas instrucciones para mantener un orden a fin de vivir quieta y reposadamente. Por lo cual, basándose el apóstol en la naturaleza de las cosas, ordenó que la mujer tuviese señal de autoridad en el hombre, puesto que la mujer proviene del hombre. aunque Cristo la hizo libre, el velo tradicional de la cultura local sería observado como una norma moral dentro de la iglesia de Corinto, y así se justificaba su adopción.
Qué pudiese haber ocurrido, si las mujeres hubiesen actuado fuera de ese orden establecido por Pablo, y se hubiesen negado a usar el velo con sus legítimas razones, alegando que Dios la libertó de toda esclavitud; bueno, los demonios (ángeles caídos) estaban al acecho de cualquier debilidad para provocar la persecución de la iglesia, y Pablo conocía las maquinaciones del diablo.
TRADICIÓN DEL LAVAMIENTO DE LAS MANOS.
En Israel los judíos nunca adoptaron una obligatoriedad en ese asunto, ellos tenían libertad de orar y predicar con o sin la cabeza cubierta; pero en el caso del lavamiento de las manos para comer, que era una práctica de higiene usual, los judíos la adoptaron como tradición obligatoria en el pueblo; de tal modo, que consideraban inmundo a aquel que comía sin lavarse las manos. (Mateo 15:1:20).
Por ese motivo, los escribas y fariseos, buscando ocasión contra Jesús, lo increparon, diciéndole:
¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.
Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
Entonces, Jesús hace acercar a la multitud, y les dice:
"Oíd, y entended: No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre."...
..."Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.
Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento?
¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?
Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.
Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contaminan al hombre."
TRADICIÓN DEL AYUNO.
Otra práctica de las tradiciones de los judíos, en la época de Jesús, eran los continuos ayunos; que se convertían en cargas muy pesadas que imponían al pueblo, que los mismos escribas y fariseos no cumplían; por esa hipocresía, Jesús los reprende fuertemente, como está escrito en el libro de Mateo, capítulo 23:
"Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.
Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.
Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas."...
Fíjense, como Jesús, rodeado de personas, se refiere a las enseñanzas impartidas en la cátedra de Moisés, donde participan como maestros los escribas y fariseos; para señalarles, que sí ellos les ordenan cumplir lo que Dios ordenó por medio de Moisés, los obedecieran; debido a que la ley de Dios era más ligera de cumplir que las tradiciones de los ancianos escribas y fariseos.
Los mismos discípulos de Juan el bautista le preguntaron a Jesús del porque ellos y los fariseos ayunaban muchas veces y los discípulos de Él, no.
Y Jesús, les dijo:
"¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?
Mas vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán.
Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo.
Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán.
Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan.
Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor." (Lucas 5:33-39).
El ayuno del cual se ha hecho referencia en la práctica judía, no era más que una tradición, que era realizada como un ejercicio de sumisión en duro trato con cuerpo, con fin de buscar la gracia de Dios.
Está práctica era aborrecida por Dios, desde tiempos antiguos, porque lo hacían para obtener algún beneficio mezquino, o para espantar a los enemigos, o para que hubiera buena cosecha, o para que les proveyera de salud, etc.; pero cuando comían, para Dios no lo hacían, porque las injusticias era para ellos la práctica común, en su diario proceder, por eso precisamente fueron entregados en manos de Nabucodonosor por setenta años de exilio en Babilonia (Zacarías 7:1-7).
"Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.
¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.
He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.
¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?
¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia." (Isaías 58:1-10)
INTERPRETACIÓN DE LA PARÁBOLA DEL VESTIDO NUEVO Y EL VIEJO, Y LOS ODRES NUEVOS Y LOS VIEJOS, EN RELACIÓN CON LA TRADICIÓN DEL AYUNO.
El ayuno al igual que la práctica del velo, no está contemplado como mandato en la ley de Dios.
La consideración de Dios al ayuno de Juan respecto a los ayunos de los fariseos, era la de un luto por la ausencia de Dios. Por lo cual Jesús responde que no pueden los que están de bodas ayunar entre tanto que el esposo está con ellos, pero vendrían días que sería necesario quitar la presencia del esposo, entonces en aquellos días sí tendrían que ayunar.
Con esta respuesta, ahora sí había una necesidad del por qué se debería de ayunar
Desde luego que Jesús no se está refiriendo a su ausencia física, porque Él prometió su presencia (la Shekinah) con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo, de tal modo que debemos estar convencidos que Él se encuentra con nosotros en este momento; tenemos una real presencia de Su persona en nuestras vidas.
El no creer esta verdad, causa una inmediata ruptura de la comunión con Dios, porque sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11:6).
Entonces, esos días en que el esposo nos sería quitado, correspondería a la ruptura de la comunión a causa de haber pecado; entonces en este caso, para un convertido que ha experimentado la genuina comunión con Dios, se vería en la necesidad de afligir su alma vacía, para mostrar a Dios su arrepentimiento para que Su Espíritu vuelva a él, y volver a sentir la paz y el gozo que perdió. (Salmos 51)
Cristo es la nueva alianza y tiene una doctrina diferente a la vision humana. Jesús es el vestido nuevo y el odre nuevo. El vestido viejo y el odre viejo son nuestras antiguas tradiciones, impuestas, voluntarias, o por conveniencia..
De manera, que al estar en Cristo, nuestro vestido nuevo, ya el viejo, literalmente, debemos botarlo; pero, si por conveniencia necesitas mantener una tradición, deberá ser con conciencia, como el caso del general sirio Naamán, en epocas del profeta Eliseo; el cual se convirtió al Dios verdadero, después de haber sido sanado de la lepra, donde se dio cuenta que no existe otro dios como el Dios de Israel. Por lo cual, ante el temor a Dios, confesó y pidió perdón al profeta, a causa de una tradición que pudiera molestar a Dios; al postrarse con su rey ante el dios Rimón para adorar. A lo cual el profeta le dijo que se fuera en paz. (2 Reyes 5)
No destruyamos el evangelio de la gloria de Cristo, por las tradiciones de los hombres, es el consejo de Dios en esta parábola.
Muchos son los que aman las tradiciones, y cuando toman la decisión de escoger entre el vestido nuevo y el viejo, muchos son los que se quedan con el viejo, diciendo el añejo, lo antiguo, lo tradicional es mejor.
Y concluyo con estas citas.
Para el vestido nuevo:
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17).
Para el vestido viejo:
"Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna." (1 Corintios 6:12).
Dios les bendiga y les llene de toda sabiduría. Amen.
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