sábado, 28 de marzo de 2020



EL CUMPLIMIENTO LA SEPTUAGÉSIMA SEMANA.
(PARTE 3)
■INTRODUCCIÓN:
Venimos compartiendo las revelaciones del tiempo determinado por Dios, para la conclusión del plan de redención de la humanidad, con evidencias contundentes de su cumplimiento, como lo hemos visto. Comprendiendo, que las setenta semanas determinadas sobre el pueblo santo de Israel y la santa cuidad, Jerusalén, corresponden a la restauración del primer pacto (pacto de Dios con Israel). De igual modo, también venimos compartiendo las revelaciones de la procedencia, identificación y manifestación del anticristo, basado estrictamente en las revelaciones bíblicas; que demuestran, señalan y confirman, dichas revelaciones; por lo tanto, estamos llegando al momento en que estos dos cumplimientos proféticos, comienzan a armonizar; como fue el caso de el cese del castigo que recibió Israel por 1970 años, por la muerte del Mesías, que concluyeron el 26 de febrero del 2003. Donde a Saddam Hussein, después de terminado el castigo a los judíos, inmediatamente sobrevino el castigo a él, debido a que una profecía, anunciada por medio del profeta Jeremías, lo sentenció; la cual dice:
“Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.” (Jeremías 25:12).
De manera que la primera parte de esta profecía fue ya cumplida, la cual condujo a la bestia a su estocada final de su herida de espada y mortal (Apocalipsis 13:3, 12 y 14), que se inició en el año 1991 con la Guerra de Golfo Pérsico, registrada en el libro del profeta Jeremías 50:35-46, y terminó con su ejecución tres años después de su captura, el día de la fiesta musulmana de sacrificio del cordero (Eid Al-Adha), el 30 de diciembre del 2006, es decir, a la mitad de la semana de la pascua, de la septuagésima semana de la restauración del pacto de Dios con su bendito pueblo, Israel; cuyo ciclo terminará con la semana de la fiesta solemne de los tabernáculos, que inició el 28 de septiembre del 2015, 15 de mes séptimo (Tishréi) del año 5776 (Levítico 23:34), inicio de dicha fiesta solemne para ese año, cuya señal la marcó, la última luna de sangre del fenómeno de las tétradas de lunas de sangre. De modo que las evidencias que estamos mostrando no tienen excusa. No es casualidad que todo armonice.
INVASIÓN DE BABILONIA (IRAQ) EN EL 2003, hacer clic en la siguiente dirección para leer evidencia histórica.
Para aquellos que están entrando por primera vez a leer de estas revelaciones que estamos compartiendo, le sugerimos ir a las anteriores publicaciones, ingresando a través del siguiente enlace:
■LA SEPTUAGÉSIMA SEMANA DE LA CONFIRMACIÓN DEL PACTO DE DIOS CON ISRAEL Y LA SANTA CIUDAD.
Como lo hemos venido observando, por las evidencias mostradas; la septuagésima semana es el cumplimiento del ciclo festivo anual del pacto que Dios estableció con la casa de Israel, registradas en Éxodo 12, Levítico 23, Deuteronomio 16; cuyo cumplimiento como ya lo hemos dicho, comenzó el 26 de febrero del 2003 y terminará después de cumplida la fiesta de los tabernáculos (Sucot), el Shabbat 11 de Jhesván del año 5783, o Sábado, 5 de noviembre del 2022, simbolizando ese último día, la entrada a la eternidad, que se cumplirá a los 1335 días desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio en el altar del templo (Daniel 12:11-12). Estos son los elementos a examinar de la septuagésima semana.
Es decir, que no son únicamente siete años, sino que el siglo festivo se ha de cumplir en un lapso de veintiún años. Para cubrir ambas fiestas, y abrazar ambos pactos; el primer pacto, hacia Israel (la pascua); y el segundo pacto, la nueva alianza, para crear la reconciliación de ambos pueblos, judíos y gentiles; donde se edificará el templo de piedra en Jerusalén, y el templo espiritual, que es su iglesia, en un solo cuerpo de Cristo (el Sucot), donde ya no habrá divisiones de ningún tipo entre hermanos, sino que seremos UNO en Dios, como es Su divina voluntad. Este es el gran misterio de la septuagésima semana.
De manera, pues, que el año 2003, es la ubicación perfecta del tiempo, donde inicia la septuagésima semana, para la confirmación de pacto de Dios con Israel, SEMANA DE LA PASCUA JUDÍA, aunque ellos lo ignoran; por eso Dios ha constituido a la iglesia, en la luz para Israel. La menorah o candelabro de siete lámparas, dentro del templo de Dios en Jerusalén, simbolizó a la Iglesia que alumbrará a Israel para que puedan andar en la luz, en esta etapa final donde ellos fueron perdonados, reconciliados e reinjertados en el buen olivo (Romanos 11:11-36); por eso Dios nos dijo que nosotros somos la luz del mundo, y si somos la luz del mundo, ¿Cuánto más seremos la luz para Israel?, y se extiende hasta el 21 de Nisán del año 5770, año perfecto, que corresponde al 5 de abril del 2010, último día de la pascua judía para ese año (Éxodo 12:18).
Esta fecha, 26 de febrero del año 2003, quedó registrada en el libro del profeta Hageo cuando se inició la reedificación del segundo templo (Hageo 1:15, Esdras 5:1-2). De tal modo, que Dios fijó la fecha del inicio de la restauración de Su pacto para iniciar la septuagésima semana desde los tiempos antiguos; es decir, que los sucesos de la reedificación del segundo templo serían sombra o modelo para el tercer templo, con el fin de activar el pacto suspendido como ocurrió desde un principio, donde el templo es el vínculo del pacto. Les pido que lean las citas bíblicas que hemos mencionado, para que puedan comprender lo que compartiremos a continuación. Debido a que no queremos, transcribir los pasajes bíblicos, para no hacer muy extensa las explicaciones y el orden profético.
Veamos cómo podemos visualizar la fecha:
La reactivación de la obra del segundo templo se inicio el día 24 del mes sexto del segundo año de Darío, rey de los persas (Hageo 1:15); lo curioso es, que el 26 de febrero del 2003 corresponde al 24 del mes de Adar I del año 5763, o 24 del mes sexto del año 5763. Lea bien, lo que le indicamos. Adar es el mes décimo segundo (12avo mes) del pacto de Dios con Israel, pacto, como bien sabemos, se encontraba suspendido hasta el 26-02-2003. De manera, que como el pacto no existe, la referencia a tomar, es el inicio del año 5763, donde el mes de Adar, es el mes sexto, como lo veremos a continuación, para que no quede duda alguna.
La siguiente dirección es un calendario interactivo hebreo, donde haciendo clic encima de él, podrá revisar toda esta información.
■CONOCIMIENTO DEL CALENDARIO HEBREO.
El primer mes que Dios le determinó al pueblo de Israel estando aún en Egipto, fue el mes de Abib o Nisán, entre los meses de marzo y abril del calendario gregoriano.
"Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año." (Éxodo 12:1-2)
"Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto,"... (Deuteronomio 16:1).
Esto hace evidente que los judíos en época de Moisés, estando en Egipto, tenían un orden diferente de los meses, por lo cual Dios, en virtud del pacto que habría de celebrar con ellos, se lo cambia y le establece un nuevo primer mes, como lo hemos visto.
Así fue que su antiguo primer mes, pasó a ser el mes séptimo (Tishrei) que corresponde al mes del Año Nuevo; por lo cual, para los aspectos civiles, el mes séptimo quedó como primer mes; mas para el culto a Dios el primer mes es Nisán o Abib.
Los judíos continuaron llamando a los meses por el orden establecido en la ley, a pesar que el pacto estuvo inhabilitado por causa del Nuevo Pacto, durante 1970 años desde la muerte de Cristo (Daniel 9:26), hasta el 26 de febrero del 2003.
En tal sentido, Dios señaló al mes de Adar como mes sexto, por la no existencia del pacto.
Los meses del calendario hebreo pueden nombrarse por su orden numérico o por su nombre, a partir del mes de Abib o Nisán.
De este modo tenemos:
●1er mes Nisán
●2do mes Iyar
●3er mes Siván
●4to mes Tammuz
●5to mes Av
●6to mes Elul
●7mo mes Tishrei
●8vo mes Jeshvan
●9no mes Kislev
●10mo mes Tevet
●11vo mes Shevat
●12vo mes Adar
Como se pueden dar cuenta, la fecha 24 del mes sexto registrada en Hageo es un meticuloso y delicado detalle de Dios, para el reconocimiento del restablecimiento del pacto suspendido, del mismo modo, que lo fue el suceso histórico que conllevó a la reanudación de la obra del segundo templo, después de 42 años de su paralización.
A tal efecto, la fecha es contentiva de una doble aplicación; la primera, histórica; ya que revela que en el mes de Elul se inició la reedificación del segundo templo; y profética, porque la misma permite una segunda interpretación, para reconocer el inicio de la confirmación del pacto de Dios con su pueblo Israel en su restauración futura, conocida por el apóstol Pablo, cuyo misterio fue revelado en su carta a los Romanos, 11:25 al 36.
Como también los judíos que habían creído en tiempos de Jesús, reconocían que Israel en el futuro sería, nuevamente, restaurado a consecuencia del nuevo pacto, como está escrito:
"Entonces, los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino de Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad;"...(Hechos 1:6-7)
Como también lo afirmó el apóstol Pedro en su discurso (Hechos 3:19-21), cuando dijo:
"Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;
a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo."
Pero, ¿por qué no se dio este entendimiento desde un principio?
Porque Dios cerró y selló estas profecías hasta los últimos tiempos, a fin exponer la revelación al final, y detonar con ello, el evangelio del reino que se predicará en este tiempo postrero, como se le dijo al profeta Daniel:
"Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?
El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin." (Daniel 12:8-9).
De manera que, el descubrimiento de todas estas sorprendentes evidencias mostradas, corrobora que estamos en el fin de los tiempos; y ahora Dios demanda su ordenamiento, su proclamación y su difusión, para que estas cosas dichas desde la antigüedad, salgan a la luz, como lo dijo a través del profeta Isaías, cuando dijo:
"Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.
¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.
No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno."
(Isaías 44:6-8)
El 24 del mes sexto, unido a todos los demás argumentos expuestos desde el principio, demuestra que Dios intencionalmente nos dejó Su fecha registrada, para que nosotros pudiéramos reconocer en momento de la restauración del pacto con Israel; para que una vez confirmado, su pueblo pudiera comprender que había entrado en su ordenamiento establecido para dicha restauración, cuyo primer mes inmediato, es Abib, mes de inicio del pacto, como ya lo hemos visto en las citas antes mencionadas.
Y con esto quiero destacar el craso error que han cometido los detractores, que oponiéndose a la versión de la Biblia Reina-Valera 1960, crearon otras versiones donde se atrevieron a cambiar detalles como éste, sustituyendo, mes sexto por su nombre: Elul; creando, de este modo, la imposibilidad de una segunda aplicación, como fue el deseo de Dios. Pero no satisfecho con esto, otros lo han cambiado por el mes de agosto, sin considerar las advertencias de Jesús en cuanto a los detalles muy pequeños, como una jota o una tilde de la ley o los profetas, que al ser cambiados o ignorados, recibirían su justa retribución. Leamos lo que Jesús dijo:
"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.
Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará
de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos." (Mateo 5:17-22)
Somos testigos ante Dios, de la verdad; por lo cual sabemos que estas personas creyéndose sabias, han quebrantado la palabra de Dios.
Pero, esto solo es la punta del iceberg de las engañosas traducciones en las que incurrieron.
Y dura cosa es caer en las manos del Dios vivo.
Entonces, la fecha 24 del mes sexto relacionada con el inicio de la reedificación del templo de Dios, indicó que el 26 de febrero del 2003, fue la confirmación del pacto de Dios con Israel, su pueblo, en su segundo exilio; por lo tanto, no debe quedar la menor duda de esto, después de tanta perfección.
Mas, Dios mostró ese día su testimonio en Jerusalén, trayendo sobre ella, una inusual tormenta de nieve; dejando un manto blanco de 20 centímetro de espesor.
Esta señal está en concordancia con las palabras de Dios, dicha por medio de Isaías, cuando dijo:
"Estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana." (Isaías 1:18).
En lo sucesivo vamos a examinar como es la semana, según lo indica la profecía concerniente a la misma, que se encuentra en Daniel 9:27, y veremos qué elementos proféticos contiene.
■LOS DÍAS DE LA SEPTUAGÉSIMA SEMANA.
Entre el 26 de febrero del 2003, hasta el 5 de abril del 2010, hay contenido 2.595 días de la septuagésima semana. Que son calculados a razón de años bíblicos o proféticos de 360 días, con meses de 30 días, para un total en 7 años de 2.520 días; a los cuales, les fueron añadidos 75 días más; es decir, la septuagésima semana muestra (Daniel 9:27) que a la mitad de su período se hará césar el sacrificio y la ofrenda, estamos hablando de que de los 2.520 días que contiene la semana, la mitad, corresponde a 1.260 días, en ese momento cesan los sacrificios en el altar del templo. Es, pues, desde este punto que viene la aplicación de los versículos 11 y 12 de Daniel 12, que le añade 75 días adicionales, cuando dijo:
"Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.
Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días."
¿Lo pueden ver?
1.260 + (1.260 +75) = 2.595, es decir, 1.260+1335=2.595.
Como lo hemos dicho, la proyección de estos días de la septuagésima semana, aplicados desde el 26 de febrero del 2003, nos lleva al día exacto, 21 de Nisán del año 5770. Esto es otra confirmación más de que estamos en lo cierto; porque como bien lo saben, el 21 del mes de Nisán o Abib, es el último día de la pascua hebrea.
Entonces, qué está diciéndonos Dios con todo esto; nos está diciendo que ciertamente regresará como lo prometió.
En este período no se suspende el continuo sacrificio, porque esta primera etapa de la septuagésima semana, no corresponde a ese momento, sino a la confirmación de pacto de Dios con Israel, como dice la profecía, cuando dice: “Y por semana confirmará el pacto con muchos”… Lo cual cumplió al pie de la letra. Sin que el mundo, ni los mismos judíos se apercibieran.
El esquema que Dios nos muestra a través de sus fechas proféticas, nos ha servido para identificarla, donde incluye la fecha para el comienzo de la visión de las 2300 tardes y mañanas (Daniel 8:13-14), para definirla y la podamos ver a través de sus fecha, de inicio.
Veamos:
Todas las fechas registradas en el libro de Hageo, son proféticas; y corresponden al cumplimiento de septuagésima semana, como la del 24 del mes noveno del segundo año de Darío, indicada en siete oportunidades en el capítulo 2, del 10 al 23; que corresponde al inicio de la visión de las 2.300 tardes y mañanas.
■COMIENZO DE LA VISIÓN DE LAS 2300 TARDES Y MAÑANAS
"Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora, entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?
Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado."..."La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días." (Daniel 8:13-14, 26).
La profecía muestra que activada la semana con el inicio de la confirmación del pacto, deberá transcurrir 295 días, para que se inicien las 2.300 tardes y mañana, lo cual completa los 2595 días que ella contiene en total.
Entonces, proyectamos los 295 días iniciales de la semana; desde el 26 de febrero del 2003, y nos llevará al día 18 de diciembre del 2003, cubriendo los 295 días, lo que significa que las 2.300 tardes y mañanas inician el 19 de diciembre del 2003; este día 19 corresponde al 24 de Kislev (mes noveno) del año 5.764. Esto es una prueba más, y contundente que esta es la semana de la confirmación del pacto o la semana de pascua de siete años, que culminó el 05 de abril del 2010 o 21 de Nisán del 5.770 (Éxodo 12:18).
Esta semana de la pascua recrea lo que ocurre en lo espiritual, y eso es, que el tercer templo inicio su construcción el 26 de febrero del 2003, sus cimientos fueron puesto ese día; de manera que los sacrificio iniciaron cumplidos los primeros 295 días.
La pregunta hecha a los sacerdotes, ese día, en la profecía de (Hageo 2:10-12) muestra los sacrificios. Y la pregunta sólo es una aclaración acerca de la ley, que implica que lo santificado de ningún modo ha de santificar lo que toque; pero por otro lado un inmundo hace inmundo lo que toque; de manera que para iniciar el pacto de Dios con Israel, no podía intervenir la mano humana para poner los cimientos del templo, para el pacto; porque hasta el 24 del mes sexto del año 5.763, estaban inmundo todavía. Entonces tenía que intervenir la providencia divina para colocar los cimientos del templo; y tal cosa ocurrió el 26 de febrero del 2003.
Luego hace una advertencia a los judíos, diciendo:
"Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová... (Hageo 2:15).
Aquí comprendemos que Dios se refiere al tercer templo. Entonces, parado en el día 24 del noveno mes del año 5764, 19 de diciembre del 2003; vuelve a decir:
"Meditad, pues, en vuestro corazón desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová, Meditad, pues, en vuestro corazón." (Hageo 2:18).
Aquí Dios hace referencia al día que se echó el cimiento del templo, confirmando que sólo bastó un día para lograrlo; lo que para los hombres pudiera abarcar varias semanas o meses, sin embargo, en este caso, fue echado en un día ¿Quién podría explicar eso?
La explicación es que ese día fue el 24 del mes sexto del año 5763, no hay ninguna otra explicación.
Dios confirma aquí, que el día 26 de febrero del 2003, Él mismo puso los cimientos del templo; es un hecho espiritualmente comprobado, como lo hemos visto en Su palabra. Eso representa la confirmación del pacto.
Mis hermanos amados, nos hemos extendido, bastante, explicando detalles que conciernen a las profecías de esta semana, esperamos que puedan discernir lo que estamos explicando, les pedimos que comprueben las evidencias y cálculos indicados.
En la próxima entrega, continuaremos este tema, donde comenzaremos a estudiar las revelaciones que hacen fusionar, en función del tiempo determinado, la manifestación del anticristo con la septuagésima semana de la restauración del pacto de Dios con Israel.
Dios me los bendiga ricamente.




EL TIEMPO DETERMINADO DEL PLAN DE DIOS
(PARTE 2)
Continuaremos este tema del tiempo determinado de Dios, que lo iniciamos en el post que indicaremos en la siguiente dirección que fue titulado así:
A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS.
¿Qué quiso decir el Señor con esta expresión?
“EL DÍA Y LA HORA NADIE SABE,… SINO SOLO MI PADRE.”
En el avance del conocimiento de la procedencia e identificación de la bestia, por medio de la revelación de la palabra de Dios, el cual también hemos ido compartiendo en esta página, en dos posts que hemos publicado y daremos su dirección al final de esta introducción, para aquellos que se están incorporando a esta enseñanza; vemos necesario explicar el por qué ha llegado el momento exacto, donde comienza el desarrollo final del cumplimiento profético, que se inició el 14 de mayo de 1948, cuando se fundó el Estado de Israel, que constituyó el punto de partida que miraba al cumplimiento de fin del largo castigo, que los judíos recibieron por la muerte del Mesías de Israel y Salvador del mundo, Jesús de Nazareth, de 1970 años, que se cumplieron hasta el 26 de febrero del año 2003, como lo hemos manifestando, y que aquí descifraremos a la luz de las profecías bíblicas, del porqué de esa fecha tan precisa, que se encuentra registra en las profecías concerniente a la reconstrucción del tercer templo de Dios en Jerusalén.
La finalidad de este estudio, es conocer que significa las 70 semanas determinadas sobre Israel y la ciudad santa, Jerusalén (Daniel 9:24), y cómo se ha venido cumpliendo, debido a que ya ese período final de la última semana, se inició desde el 26 de febrero del 2003, 24 del mes de Adar I del año 5763 del calendario judío; y por ende, cuándo terminará; de manera que nos llevará varios capítulos explicarlo, que compartíamos en varias partes.
Como se han podido dar cuenta, cuando hablamos del tiempo de Dios, el número 70. y el 7 resalta misteriosamente en las profecías, y en el cumplimiento las mismas.
Como resultado de la aparición del anticristo, como lo hemos podido comprobar, es tiempo de que la iglesia comience a reconocer y a difundir, que ya hemos entrado al periodo de la última semana, la cual llamamos la semana septuagésima; y que hasta ahora hemos denominado semanas de Daniel, incorrectamente, porque ningún otro profeta habló de semanas, como para hacer la distinción con respecto a las de Daniel. De manera que ellas se deben denominar: Las Setenta Semanas de la restauración del Pacto de Dios con Israel, y veremos por qué tiene que ser así.
LAS SETENTA SEMANAS DE LA RESTAURACIÓN DEL PACTO DE DIOS CON ISRAEL.
Todo comenzó cuando Israel se encontraba en el exilio a Babilonia, debido a que Dios los castigó (Jeremías 25, 2 Crónicas 36:21), a consecuencia de la obstinación de Israel en desobedecer el mandato divino, que Dios le había impuesto desde que lo sacó de la tierra de Egipto; mostrándoles los dos caminos a escoger, el bien o el mal; el primero, la obediencia y sus bendiciones y beneficios, y el segundo, la desobediencia, con sus maldiciones y desgracias. (Deuteronomio 28).
Pero el castigo de Jehová hacia sus hijos, tuvo sus límites de tiempo establecido previamente, por medio de sus profetas, como lo dijo, a través de Jeremías:
Jer 25:9 “he aquí enviaré y tomaré a todas las tribus del norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y en desolación perpetua.
Jer 25:10 Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de desposada, ruido de molino y luz de lámpara.
Jer 25:11 Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.
Jer 25:12 Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”
El profeta Daniel, estando en esa deportación, en el cautiverio en Babilonia, cuenta su relato en el capítulo 9, que él estuvo considerando el tiempo de castigo que Dios había impuesto por setenta años a Israel. (versículo 2).
“En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.”
El sabía que Dios había de restaurar de nuevo a Israel a su tierra, como Dios lo había concebido desde el principio. una vez se hubiese arrepentido en tierra ajena.
CONDICIONES DE LA RESTAURACIÓN DEL PACTO, DESPUÉS DEL CASTIGO.
Dios les había prometido en el desierto a Israel, cuando los sacó de Egipto, que después que se cumpliera en ellos el castigo, a consecuencia de la desobediencia a las palabras que Él habló por medio de Moisés, acerca de las bendiciones y las maldiciones que les vendrían, LOS TRAERÍA DE NUEVO A SU TIERRA. Una vez arrepentidos de sus maldades.
DEUTERONOMIO 30:1-7:
Deu 30:1 Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios,
Deu 30:2 y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,
Deu 30:3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.
Deu 30:4 Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará;
Deu 30:5 y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres.
Deu 30:6 Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
Deu 30:7 Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.
Les recomendamos que hagan la lectura completa de Daniel 9. No queremos colocarles ese texto completo aquí, porque alargaría mucho el escrito; de manera que queremos dedicar las líneas, para mostrar el orden profético e histórico, de los acontecimientos predichos por Dios a través de los profetas del Antiguo Testamento, que configuran su perfecto plan en el tiempo determinado sobre los judíos y la santa ciudad de Jerusalén. Sólo citaré los versículos del 24 al 27.
Dan 9:24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
Dan 9:25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
Dan 9:26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
Dan 9:27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.
Lo que significa, que la voluntad de Dios, una vez que se cumpliera los 70 años del exilio de los judíos a Babilonia, fue determinar su plan para la salvación de toda la humanidad, en función del tiempo de restauración del pacto de Dios con Israel, dentro de la santa ciudad; cuyo inicio sería determinado con la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén; el cual debía ser emanado por su escogido, Ciro el grande, rey de Persia, para edificar el templo; el cual activaría el reloj de las setenta semanas (Daniel 9:25, 2 Crónicas 36:22-23), como Dios se lo había propuesto hacía más de doscientos cincuenta años antes de nacer Ciro, cuando dijo por medio de Isaías:
"Que dice de Ciro: es mi pastor, y cumplirá todo lo que quiero, al decir a Jerusalén: serás edificada; y al templo: serás fundado." (Isaías 44:28).
Isa 45:1 Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:
Isa 45:2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos;
Isa 45:3 y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
Isa 45:4 Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste.
Isa 45:5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,
Isa 45:6 para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo,
Isa 45:7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto
Y Dios, para hacer más notoria y más sencilla la compresión y aplicación de la orden que activaría LAS SETENTA SEMANAS DE LA RESTAURACIÓN DEL PACTO DE DIOS CON ISRAEL, registró, inmediatamente del exilio a Babilonia, el decreto de Ciro; que llevaba en sí misma el peso, no sólo de la edificación del templo, sino de la ciudad entera.
Este fue el cumplimiento para el inicio de las setenta semanas, 2 Crónicas 36:1-23.
2Cr 36:21 para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos.
2Cr 36:22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo:
2Cr 36:23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.
Por consiguiente, Dios hace una distribución del tiempo que ha determinado, para marcar y definir el pacto restaurado, cuando dijo: ..."Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas;"...(Daniel 9:25)
¿Qué significado tiene esta distribución de las setenta semanas en, siete, sesenta y dos, y uno (7 + 62 + 1 = 70).
Mucho se habla del tiempo perfecto de Dios, pero muy pocos saben de su profundidad en cuanto a su profecía, cuyo número clave es el 7; de modo que podemos ver reflejado ese singular número desde la misma creación ejecutada en siete días. A tal efecto, que cuando sacó al pueblo de Israel de Egipto, estableció pacto con él; el cual fue instituido y ordenado para ser cumplido anualmente, durante los primeros siete meses del año para Israel; desde el primer mes (Abib, o Nisán), en la primavera boreal (Éxodo 12), hasta mes séptimo (Levítico 23).
EN QUE CONSISTE EL PACTO DE DIOS CON ISRAEL.
Ese período anual del cumplimiento de la fiestas del pacto de Dios con Israel, debían de realizarse, iniciando con la pascua y la fiesta solemne de los panes sin levadura, por siete días, y culminarían al cabo de los siete meses con la fiesta solemne de siete días de los tabernáculos; y con esta última cerrar el ciclo anual de las festividades del pacto.
Entonces, estas primeras siete semanas, mostraban la confirmación del pacto de Dios con su pueblo, donde debía de cumplirse la ejecución total del templo de Dios desde la salida de la orden de Ciro, por cuarenta y nueve años (siete semanas por siete años).
La evidencia de esta verdad quedó reflejada en el evangelio de Juan 2:20, donde Dios reseña, en víspera de la pascua (Juan 2:13), que el templo fue ejecutado en 46 años desde que se pusieron sus cimientos (Esdras 3:8).
Hago hincapié, en que el momento escogido por Dios para revelar esta crucial información, fue a la víspera de la pascua, y dentro del templo; haciéndonos comprender que la pascua constituye la confirmación del pacto de Dios con Israel, su pueblo escogido. Entonces, esas siete primeras semanas configuró la pascua, y con ellas Dios confirmó su pacto roto por setenta años de exilio a Babilonia (2 Crónicas 36:21).
Esa fue la razón que tubo Dios, en diferenciar las siete primeras semanas, de las sesenta y dos siguientes; queriéndonos mostrar que el vínculo del pacto es el templo en Jerusalén.
Entonces, transcurridas sesenta y nueve (69) semanas, Cristo muere en la Cruz, y con su muerte Dios quito por segunda y última vez, su complacencia hacia el primer pacto, rasgando el velo del templo (Mateo 27:51). Hasta aquí se cumplieron sesenta y nueve, de las setenta semanas determinadas.
En el lapso de tiempo, desde la muerte y resurrección de Cristo, hasta la destrucción del segundo templo en el año 70 dC., se predicó el evangelio sobre el pacto deshecho, aunque los sacrificios ofrecidos en el altar no cesaron de realizarse hasta su definitiva destrucción. Del cual habló el escritor de la carta a los Hebreos, cuando concluye, diciendo:
"Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer." (Hebreos 8:13).
Cuando el templo fue destruido en el año 70 por general Tito Flavio Sabino Vespasiano, el hijo del emperador de Roma, Tito Flavio Vespasiano, quien fue coronado en julio del año 69 DC, se cumplió de manera perfecta la profecía del versículo de Daniel 9:26, que dice que el pueblo de un príncipe que había de venir, PORQUE YA VINO; destruiría la ciudad y el santuario, y su fin sería con inundación, y hasta el fin de la guerra durarían las devastaciones. Entonces el general Tito, llegó a Jerusalén, no sólo como un alto militar, sino como un príncipe de la corona romana, que llegó también a ser emperador para el año 79 dc, cuando el volcán Vesubio destruyó a Pompeya.
Bajo esta realidad histórica del cumplimiento profético, se derriba la falsa tesis de que el “príncipe que ha de venir” es el anticristo, el cual ya corroboramos que en realidad es, el rey de Babilonia.
Es aquí, el momento de referirles, que varias traducciones de la Biblia, fueron adulteradas en ese versículo, para forzar la interpretación que ese príncipe era el anticristo, que haría el pacto con Israel, con la consiguiente interpretaron, después de la violación del pasaje bíblico, que ese príncipe haría pacto con Israel, y que la firma de ese pacto constituiría el inicio de la septuagésima semana. Siendo esto una total distorsión del espíritu de las 70 semana de la restauración de pacto de Dios con Israel.
Los pasajes fueron traducidos de la siguiente manera:
BIBLIA: NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL.
Esos pasajes dicen así (DANIEL 9:26-27):
26 después de las sesenta y dos semanas, se le quitará la vida al príncipe elegido. Este se quedará sin ciudad y sin santuario, porque un futuro gobernante los destruirá. El fin vendrá como una inundación, y la destrucción no cesará hasta que termine la guerra.
27 Durante una semana ese gobernante hará un pacto con muchos, pero a media semana pondrá fin a los sacrificios y ofrendas. Sobre una de las alas del templo cometerá horribles sacrilegios, hasta que le sobrevenga el desastroso fin que le ha sido decretado”
Ya les hemos comentado de las graves consecuencias que acarrearán a los que se han atrevido a cambiar pasajes de la escritura, porque Dios cela hasta una tilde de ella.
Leamos como dice la septuagésima semana (Daniel 9:27 Reina-Valera 1960):
..."Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador."
Como se pueden dar cuenta, Dios se reservó la final semana para confirmar su pacto con su pueblo escogido, Israel; en su definitiva restauración, que el mismo Apóstol Pablo habló en su carta a los Romanos 11:25-36.
Y ella tiene doble cumplimiento, PORQUE LA SEMANA RECREARÁ EL CICLO FESTIVO DEL PACTO, QUE COMIENZA, COMO DIJIMOS, CON LA FIESTA DE LA PASCUA, Y TERMINA CON LA FIESTA SOLEMNE DE LOS TABERNÁCULOS; primero, porque Dios debía de terminar el castigo impuesto a Israel por asesinar a su Mesías, con el inició el ciclo festivo, y por consiguiente se inició la restauración del pacto antiguo por una semana, que fue la pascua, en el cumplimiento del tiempo perfecto de 1970 años de castigo, es decir, dos milenios (Oseas 6:1-2); y su segundo cumplimiento corresponde, La fiesta solemne de los tabernáculos, donde Dios edificará su templo de piedra y su templo espiritual, representado por su Iglesia, su esposa; para arrebatarla al finalizar la misma.
Las tétradas de lunas de sangre enviadas por Dios, señalaban el camino de la septuagésima semana; ya que ellas mostraban el cumplimiento de esas dos festividades en dos años consecutivos durante nueve ocasiones, donde las más emblemáticas, o mas conocidas fueron las del año 1949-1950, al siguiente año de la fundación del Estado de Israel; la de los años 1967-1968 para La Guerra de los Seis Días, donde Israel volvió a vencer a la liga árabe que se confabuló, para exterminar al pueblo de Israel; y la última de los años 2014-2015, con lo cual cerró el ciclo de las tétradas, y apertura la septuagésima semana de la fiesta solemne de los tabernáculos el 28 de septiembre del 2015 (15 del mes séptimo, Tishréi, del año 5776).
Aquí les presento, en esta dirección, un recuento histórico de las tétradas de lunas de sangre, todas relacionas con un hecho histórico de Israel.
http://leondejudamins.blogspot.com/…/la-tetrada-de-lunas-ro…
Entonces, retomando la idea, el retorno del pueblo judío a su tierra, como hablaron los profetas del Antiguo Testamento, no confirmaría el pacto por el solo hecho de pisar de nuevo su territorio, no; sino que era el inicio de aquella confirmación que sin dudas se cristalizaría, una vez cumplido el tiempo de castigo. De modo que para el año 1948, llevaban 1915 años de exilio, desde que el Mesías murió (Daniel 9:26); entonces, faltaban 55 años para levantar el castigo que miraba hacia el cumplimiento de 1970 años, como tiempo perfecto. Y esto concuerdan con lo que dijo Dios por medio del profeta Zacarías (1:12):
"Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?"
Dios mide el tiempo perfecto del castigo, 70 años; y no se está refiriendo a aquellos 70 años del primer exilio, porque para aquel entonces, ya Israel estaba de nuevo en su tierra, y su templo edificado; de manera que las profecías no hablan de hechos pasados, sino de cosas por suceder. Porque fueron, como todos sabemos, dos milenios de castigo, dos días de Dios, como dijo el profeta Oseas:
"Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.
Venid y volvamos a Jehová, porque él arrebató y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él." (Oseas 5:15-6:1-2).
INICIO DE LA SEMANA DE LA CONFIRMACIÓN DE PACTO DE DIOS CON ISRAEL. PASCUA DE SIETE AÑOS.
En efecto, el fin del castigo llegó en el año 2003, el 26 de febrero,
que corresponde al 24 de Adar I del año 5763.
Esto es 1948 + 55 = 2003 igual al tiempo final del castigo.
El castigo inicio desde la muerte de Cristo: 33 años después Su nacimiento (año de su muerte), mas 1915, es igual al año 1948, año de la fundación del Estado de Israel; ahora le agregamos los 55 años para cerrar el ciclo completo del castigo (1970 años) el cual nos lleva al año 2003.
PROFECÍA DE OSEAS CITADA, REVELA EL AÑO 2003, COMO DÍA DEL PERDÓN A ISRAEL.
Aquí, en este momento, y a la luz de esta revelación sin precedente, la profecía de Oseas antes citadas, recobra un nuevo entendimiento, que nos permite comprender que el texto profético cita de forma perfecta, al año 2003; el cual, desde que Jesús, el Hijo de Dios, nació en este mundo, como lo dice la profecía; donde lo mataron, y habiendo resucitado volvió a su lugar; castigando duramente a los judíos, por su pecado; transcurriendo dos días de milenios (2.000 años); y después de cumplidos los dos días les dio vida, o los resucitó al tercer día; es decir, al tercer año después de cumplido los 2.000 años; porque durante los 1970 años de castigo, estuvieron "muertos", como también Dios dijo a través del mismo profeta:
"Por esta causa los corté por medio de los profetas, con las palabras de mi boca los maté: y sus juicios serán como luz que sale." (Oseas 6:5).
Por lo cual, Dios que los mató, por medio de los profetas, debía resucitarlo en el cumplimiento del tiempo determinado; de manera que Dios llama a los dos mil años, dos días; al mismo tiempo los siguientes tres años, a partir de los 2.000, años, los llama: " tercer día"; y de ese modo conforma el año 2003 d.C.
Otra evidencia que corrobora, no solamente, el fin del castigo a Israel para ese año, sino que Saddam, el rey de Babilonia, es el anticristo; es que las palabras de Dios por boca de Jeremías, cuando dice que al fin del cumplimiento de los setenta años de castigo a su pueblo, Dios castigaría al rey de Babilonia.
"Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.” (Jeremías 25:12).
La Guerra del Golfo Pérsico, contra Saddam Hussein, del año 1991, que constituyó la herida de espada que recibiría Babilonia (Jeremías 50:35-46). no derrocó, ni mató al Saddam, porque el tiempo de la estocada final de su herida mortal, debía cumplirse después que del cumplimiento del castigo sobre Israel, que reiteradamente venimos diciendo, y más adelante profundizaremos, fue el 26 de febrero del 2003. No pasaron veinte días, cuando le sobrevino la guerra que lo sacó del poder, y lo hizo huir, hasta que fue atrapado en una cueva, el 13 de diciembre del mismo año. ¿Será todo esto una casualidad?
No es casualidad, sino la más impactante y cruda realidad.
Haga clic aquí y lea las evidencia de ese cumplimiento.
Continuaremos este tema en la siguiente entrega, donde veremos fusionadas las dos profecías; la septuagésima semana y la manifestación del anticristo, a través del del misterio del número de la bestia.
Dios me les bendiga, ricamente.



¿LA BIBLIA ENSEÑA DE CUÁL PAÍS PROVIENE EL ANTICRISTO?
(PARTE 1)
LA SIGUIENTE EXPLICACIÓN LO DEMOSTRARÁ.
Nota: El siguiente tema, al igual como la anterior enseñanza acerca del día y la hora, nadie sabe; hablan de las sazones de los tiempos del fin, para no emplear el termino: escatología, que suena rimbombante; nos introdujo al tema de las profecías bíblicas; esta, igualmente corresponde, a enseñanzas para hermanos con conocimientos bíblicos; aunque sé, que cualquier persona sensata, con o sin conceptos preconcebidos acerca del tema, y con un corazón hambriento de saber verdades bíblicas, con su Biblia en su mano, podrá entender la reflexión que compartiré acerca de lo que explica la revelación bíblica, en cuanto a la procedencia el anticristo.
La idea de introducir estos temas en las enseñanza que compartimos en esta página, es para que nuestros hermanos, tengan una visión clara de los eventos por venir; y se encuentren enteramente preparados, y con lámparas encendidas en medio de las densas tinieblas que arropan a la misma iglesia acerca de este asunto.
La versión de la Biblia es la Reina- Valera 1960.
Muchas son las interrogantes que se hacen infinidad de personas, respecto de este personaje determinante de la profecía bíblica.
La respuesta, estrictamente bíblica, que voy a compartir con ustedes, la dispensé en un foro, en el cual trató el tema.
La mayoría de los participantes se definen por un país determinado, basado en diferentes pensamientos todos insertados en una lógica humana. La gran mayoría alega que el anticristo tiene que proceder de los Estados Unidos de Norte América, sencillamente, porque es la potencia más importante del mundo, con la tecnología más avanzada del planeta, cuyos candidatos, para este grupo mayoritario, se debaten entre Bill Gates, George W. Bush, Barac Obama o el actual presidente Donald Trump; otros se lanzan al vacío, al calificar al Papa católico, aunque hay la tendencia que lo consideran el falso profeta, mano derecha del anticristo; otros creer que el anticristo será un judío de la tribu de Dan, porque no está registrado y elegido entre las doce tribus de Israel para escoger a los 144.000, y a su vez exponen, que como los judíos esperan su Mesías judío, quién mejor que uno de la tribu de Dan, y por ahí lo califican; otros que es el rey de España, porque Dios se lo reveló en un sueño; otros el príncipe de Inglaterra, otros un Ruso, por lo que está al norte de Israel; otros tuvieron visiones, y paremos de contar, porque sino aquí nos quedamos pegados sin avanzar.
Lo cierto es que somos muy ingeniosos para argumentar cuando se trata de descifrar grandes misterios de la Biblia. El asunto es que todos estos argumentos son ajenos rotundamente a los elementos esenciales que ofrece la Biblia para reconocer su ubicación e identidad. Bueno después de está corta introducción, transcribo la respuesta que realice en dicho foro.
Dios nos da un bello día hoy con este nuevo amanecer. Buenos Días y Dios le bendiga. He tratado con usted, hermano Jorge, que razone, que no debe poner su fe en apreciaciones humanas (suyas o de otros), sino a través de lo que nos enseña la palabra de Dios. Si nuestra fe se basa en argumentaciones humanas, vamos a tener una Iglesia abrumadoramente dividida, con toda clase de pensamientos al respecto. Dios es el primer interesado en que nosotros, su iglesia, comprenda el origen de su manifestación. Pero no es lo único que quiere que sepamos del anticristo, sino que quiere decirnos quién es con nombre y apellido. Dios nos dejó en sus revelaciones todas las claves para ello. Ejemplo: cuando en Apocalipsis 13:1-3, comienza a describir a la bestia, habla inmediatamente de su ubicación (de su procedencia), cuando dice que la bestia subía del mar. El mar es un elemento simbólico de las revelaciones, que Dios está usando como una referencia que viene del pasado; lo cual nos hace viajar en el tiempo, hacia la época del profeta Daniel (Daniel 7). Para conocer de la profecía de las cuatro grandes bestias que combatían en el gran mar, esas bestias fueron identificadas como un león, otra cómo un oso, la siguiente cómo un leopardo, y la última no se le dio aspecto, sino que se dijo que era espantosa y terrible. El versículo 17 del capítulo 7, interpreta que estás bestias representan a cuatro grandes reinos que se levantarían sobre la tierra desde el tiempo de Daniel, obviamente.
De manera que el león, Babilonia, cuyo rey lo representaba Nabucodonosor; el oso, que representaba al imperio de Media y Persia, y sus reyes que la encabezaron fueron: Darío de Media, y Ciro el grande. La tercera bestia, el leopardo, cuya cabeza fue Alejandro Magno; cuarta bestia, espantosa y terrible fue Roma, representada como cabeza, al emperador Augusto César (Octavio).
Cuando la profecía los coloca a ellos combatiendo en el gran mar; significa el mundo donde ellos habitaron y vivieron y dominaron; el mar era el mundo antiguo (Asia África y Europa) donde ellas combatieron.
Ahora bien, Apocalipsis 17:8, nos dice que LA BESTIA ERA, NO ES, Y ESTÁ PARA SUBIR DEL ABISMO E IR A LA PERDICIÓN.
LA BESTIA ERA, NO ES, Y SERÁ. Está frase profética moldea la ubicación del anticristo, que lo atrapa, lo encajona, lo ubica y esos lugares. Es decir, la BESTIA del futuro, proviene del mundo antiguo, de uno de los imperios del pasado, con la sola excepción de Roma.
Roma es descartada de "ipso facto" en está profecía, para indicarnos que el anticristo no sería romano, o sea, del poder romano. Es decir, la profecía que acabamos de citar, se basa en el factor tiempo (pasado, presente y futuro), era, no es, y será.
El meollo de está profecía, para poder interpretarla, es saber en cual presente la debo ubicar; y sólo existe una opción. El presente de Juan el apóstol, quien recibió del ángel esas revelaciones.
Eso no lleva a entender que antes de Juan ya habían surgido tres de esos grandes imperios; Babilonia, Media y Persia, y Grecia. Ahora, en el presente de Juan, la profecía enseña que siendo Roma el imperio que domina el mundo, el anticristo no procederá de allí (NO ES, ROMA) Es decir, el imperio de la bestia era antes de Juan.
Esto sólo nos deja con tan sólo tres opciones: Babilonia, Persia y Grecia. De uno de los tres proviene el anticristo.
Roma, aunque fue entre las cuatro bestias, el poder que más tiempo gobernó en el mundo antiguo; es el único imperio que prevaleció, transformándose en un poder religioso, que le dio carácter legal a la fe cristiana, a raíz del gran crecimiento que ella experimentó en los primeros tres siglos después de Cristo; y asumió el monopolio legal de la fe, obligando a los hombre en Europa y Asia al convertimiento forzoso, a una fe apostata, que adoraba a los ídolos, la cual es identificada en las revelación del libro del Apocalipsis (capítulo 17), como Babilonia la grande, madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.
Convirtiéndose su nombre, en la revelación, que identificaría la ubicación del país del imperio del pasado, entre las tres opciones. Eso es Babilonia.
De manera, que no se dijo: Persia, madre de las rameras, o Grecia, madre de las rameras; sino que se dijo: Babilonia, madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra; cuyos antecedentes bíblicos reposan en el Antiguo Testamento.
Aquí resalta la palabra ABOMINACIONES; donde el anticristo protagonizará, la mayor abominación en la tierra, cuando el rey que viene de Babilonia, Iraq, la hija de Babilonia, se siente en el templo de Dios, en Jerusalén, como Dios; haciéndose pasar por Dios; que significa, LA ABOMINACIÓN DESOLADORA.
¿Por qué la llaman Babilonia, como Al imperio babilónico de la antigüedad?
Porque fue Babilonia la cuna de la adoración de los ídolos. (Jeremías 50:38)
Porque su misión es confundir, desolar o apostatar de la fe verdadera. Por lo cual se le dio el nombre del imperio o país que dominará el mundo entero, al final de los tiempos; y de donde surgirá el verdadero anticristo que será el último poder religioso de obligatorio cumplimiento. Iraq, la Hija de Babilonia (Jeremías 50:42).
El Edén se ubicó en la región de Babilonia donde el hombre fue confundido y pecó, y allí terminará la confusión del tiempo final.
Sabemos que la mujer es Roma, el Vaticano, porque ella se encuentra asentada en siete montes a saber (Apocalipsis 17:9)
Y dichos montes son: Aventina, Esquilina, Viminal, Quirinal, Celia, Capitolina, Palatina, alrededor de Roma. De manera que no hay duda que la mujer se trata del Vaticano.
Sí quieren conocer el final de esta enseñanza, siga las siguientes publicaciones en las próximas entregas.
Dios le bendiga ricamente.